sábado, noviembre 04, 2006

Escarbando entre las manecillas del reloj.



Antes de dar comienzo a esto. Antes de que las palabras impacten el papel en su agonía habitual. Escarbo en los recuerdos en busca de algo que haga que estas brillen y caminen solas a lo largo de las páginas. Algunas veces resulta, otras no. La mayoría de las veces son solo disparates, cosas que surgen sin sentido del aburrimiento y de las ganas de mandar todo a la mierda. Así como veras las cosas que escribo no son cosas para reír, o quizás si, porque a veces quiero que tengan esa intención. Todo es una gran broma, sin duda así es. Pero muchas veces esos pequeños pedacitos de inspiración, se ocultan detrás de las manecillas del reloj, las cuales no se cansan de avanzar y de gemir. Necesito captar ese momento, el momento exacto en el cual van irrumpir. Y cuando estas surgen de su santuario, las tomo y las lanzo contra el papel. Pinto mi sinfonía, que al fin de cuentas no es la gran cosa. Pero me libera de esa sensación extraña con lo cual me enfrento a diario. Y se también que al fin de cuentas, no es demasiado importante.

La vieja canción



Me sentía enfermo, otra vez la misma vieja canción. La mayoría de las personas no me estimulan, simplemente me aburren y soy plenamente conciente que yo provoco el mismo sentimiento hacia los demás, aunque a mi todo me da lo mismo principalmente su absurda y simplona opinión. Me siento tan ajeno. No tengo motivación alguna para acercarme a ellos y crear vínculos. Nunca he tenido un acercamiento a una persona por el mero interés de conseguir algo a favor, para mi las cosas nunca han funcionado de esa manera. Todos me suenan tan predecibles, tan estúpidos. No tienen profundidad. La soledad es el regalo decía Bukowski en unos de sus poemas, concordaba perfectamente con él. Ese desapego hacia los demás lo siento en casi todo momento, cuando me movilizo hacia algún lugar esquivo las miradas de la gente, simplemente el metro me pone mal, toda esa gente tan cerca de mi y a la vez tan lejos de lo que pienso o siento. A veces, muy pocas la verdad, puedo ver en otro mis ojos inyectados de furia, y esta no es la furia que le gente común siente, es otra cosa, simplemente no me expreso bien y no se como explicarlo ahora. Pero de todas formas era parte de todo esto y aunque quisiera no puedo escaparme, ni evitarlo.