viernes, julio 14, 2006

Desesperación, incomunicación, y hastió.



Sin mucho que hacer. Me levanto y el día termina. Camino de un lado para otro en la soledad de estos muros mirando a través de la ventana como esperando algo, ese algo que no existe y que por lo tanto nunca llega. Me paso los días observando mi estante con libros, tomo uno y lo hojeo hasta cansarme. Decido cual será el libro de la lectura para el baño. Hay varios que utilizaría en caso de que el papel se acabe. Quizás imprima los míos y los utilice para lo mismo, pero recuerdo que aun no he escrito nada, quizás deba dejar por si acaso uno de los otros a mano. Tomo mi guitarra desafinada y canto algunas canciones de Sabina, en todo esto el día se va. Mando mi currículo a empresas que no me necesitan ni me interesan. Contengo la respiración mientras utilizo el inhalador al que llamo “mis pulmones”, recuerdo que el “Che” era asmático, pero eso no me da ánimo, ni siquiera me importa. No creo en utopías. Creo en comer, cagar y dormir. Escucho a Schubert con la música muy alta, sintiendo como me envuelve, cierro la puerta de mi cuarto, he intento memorizar la obra, en esto el día se fue. Un día mas que muere y yo junto a él. Siento como la rabia y el encierro me trastorna, me siento a pasos de la locura. Así me consumo, entre desesperación, incomunicación, y hastió.

miércoles, julio 05, 2006

Asfixiante vacio.


Miro como las nubes con su plateado color se trasportan al otro lado de la cordillera la cual corta el cielo imponente. Y me doy cuenta que hace mucho tiempo que no me fijo en el cielo. Demasiado ensimismado. Salí a respirar un momento aire puro. Me estiré en el umbral de la puerta. La calle aun estaba húmeda. No había mucha gente paseando a esa hora, así que todo parecía tan tranquilo. El frío se hacia notar muy sutilmente en las mejillas. Parecía la calma después de la tormenta. Y decido sentarme en el bordillo de la puerta a dejar pasar las horas de hastío, de ese vació absoluto que me asfixia.

Envuelto en niebla.


Hoy el día esta frío. La lluvia se acumulada en las calles y en las veredas. Todo esta tan gris. Todo es tan vano. Supongo que el gris soy yo. Tengo una barba de semanas, crece dispareja y en muy poca cantidad, que pienso cortar algún día de estos cuando el teléfono suene por alguna entrevista. Miro a mi alrededor y nada parece tener sentido. He escuchado que uno debe encontrarle y darle significado a la vida, lo he oído miles de veces y aun así no me convenzo, pienso que eso es forzar las cosas para que encajen, yo solo quiero que las cosas encajen por si solas. Y pienso que esto a veces no es algo demasiado malo. Se que muchos se sentirán así después de toda una vida. Un pensamiento premonitorio de vacuidad a los 20, me da ventaja sobre muchos. Y me acuerdo de lo que decía Cioran, que él sabia los mismo a los 20 que a los 60 solo que le llevo 40 años comprobarlo. Quizá yo tengo el mismo tiempo o tal vez menos. De todas formas, por ahora nada parece tener sentido. La música suena en mi laptop y yo casi no presto atención. Todo me parece envuelto en un sueño. En una nebulosa pegajosa y persistente que se adhiere a todo.

lunes, julio 03, 2006

Sonidos de muerte.


Comenzaba tan sublime y trágica. Las voces surgían desde la profundidad dominando todo, empujando la música hacia el éxtasis. Y avanzaba así, en su fatal desenlace. Entre cortado, luego lineal. Desearía que lo cotidiano fuera tan elevado, pero no lo es. La grandeza se arranca de las horas muertas, que son la mayoría de mis horas y las de toda la humanidad. Y sigo ensimismado, disfrutando cada sonido. Cada frase parece tan lejana y tan cercana a la vez. Tan lejos de lo común, con tanta fuerza se estrella contra las paredes de mis oídos. Y tan cerca de mis sentimientos que se marchitan y se enlodan de prejuicios y rabia. Escucho con mucha atención buscando mi iluminación. Busco mi Dharma. Necesito fundirme en el firmamento en un acorde desconsolado, triste, ultraterreno. Y así es necesario seguir. Intentando encontrar residuos de gloria del pasado inalcanzable. El big bang de mi alma, donde todo comenzó, donde todo se desencadeno en una reacción letárgica he imperceptible. Y Mis pies se alejan caminando por el conocimiento. Las estrellas se acercan y los ángeles se sujetan a la concavidad de una pintura que radica en mis sueños y ven pasar el fin de nuestro días, parte de nosotros que se ha ido lejos, tan lejos de todo esto.