sábado, diciembre 31, 2005

La misma escencia en un vaso de plastico.

Mientras esperaba sentado en aquel delirante lugar, la desesperación se hacia cada vez mas palpable. Mientras su mente divagaba en pequeños trozos de recuerdos inconclusos y la vida parecía nada mas que un sueño, intentaba recordar algo que parecía haber soñada hacia un par de semanas, pero su mente que en esos momentos estaba mas frágil que nunca pareció no querer revelar su angustiosa verdad. Los mejores años se habían diluido como la niebla matinal en los días de verano, su sol se había ido con las ultimas lagrimas derramadas, el no pertenecía a este mundo, su raza no era la que marcaba su piel y su idioma, su raza había sido exterminada hacia bastante tiempo, quizás solo fuese un soñador carente de esperanzas, un perdedor en tierra de perdedores, pero el no quería ganar, mucho menos competir. La victoria estaba otorgada, el premio no era de el, pero estaba bien, el no anhelaba nada, carecía de sueños y esperanzas, vivía por inercia arrastrado por consecuencias y que el difícilmente entendía, mas bien, le habían sido veladas para quizás su quinta visita a este mundo, en busca de su perfección, que según el esperaba encontrar en una piedra inmutable en el desierto.

El viento hacia recordar sensaciones, mas que recuerdos concretos a días mas felices en donde el mundo escondía algo maravilloso que parecía e incentivaba a vivir, a soñar a tener esperanzas en algo y en el alguien, sus sueños estaban rotos como el cristal de su cuarto, marchitos como la maldita flor que tanto odiaba en su patio, la única tranquilidad y belleza lograba percibirla en la hojas de los árboles y en el viento que parecían tener un juego cómplice y sublime desde el principio de los tiempos, eso lo hacia sentirse bien, lo hacia querer respirar ,se sentía vivo, se sentía mas humano en su soledad y se sentía un monstruo como cualquier humano cuando se enfrentaba a lo que tanto despreciaba ,al la maldita humanidad.

Ahora sumido en la tristeza mas angustiosa y desequilibrante pensaba en aquellos tipos que estarían pensando o sintiendo como el, observo a la gente que caminaba exaltada por aquel lugar y se sintió enfermo, la gente lo enfermaba, la gente le producía odio y a la vez una compasión inimaginable, era un contradicción, pero que vida no es una maldita contradicción.

Todos nosotros dándole la espalda a nuestra existencia, despreciándola inconsciente, o concientemente

Necesito descontextualizar el alma de la maldita cotidianeidad

domingo, diciembre 18, 2005

Aullido



"He visto a las mejores mentes de mi generacion ser destrudidas por el hambre, la locura,la histeria,la desnudez,arrastrandose por las calles de los negros en busca de una dosis furiosa, rebeldes con cabeza de angel que se quemaron en busca de la conexion celestial con el brillante dinamo de la maquinaria de la noche, que pobres, ojerosos, andrajosos y drogados, vagaron por la sobrenatural oscuridad de los edificios con agua fria, flotando a traves de las altas ciudades, contemplando el jazz".

Extracto de "AULLIDO", de Allen Ginsberg.