martes, enero 06, 2009

Como antes.

Pero si todavía quedaran fuerzas para cargar con esa cruz en estos días que saben a nada, me daría una vuelta por esos lugares melancólicos de los que siempre me alimento, por mi total y torcida adicción a la tristeza, y así pensaría otra vez como antes, aunque fuera por un instante y si así pudiera, seria al menos perfecto para mi.

jueves, enero 03, 2008

De fuego.

El día se aproxima hacia mi a través de la ventana abierta, y el frió hostil me despierta aun somnoliento y aturdido, las botellas vacías esparcidas al lado de la cama son la estela de una noche llenas de confesiones. Casi no percibo ruidos afuera, todo esta muy callado, muy tranquilo. Una leve sequedad en la boca me da deseos de beber agua fría y darme una ducha interminable. Es sábado en la mañana. Nada que hacer la verdad, solo esperar a que el maldito teléfono suene una media hora mas tarde. Me dan ganas de comprar el periódico para leer el suplemento de literatura por si hay algo bueno, pero no recuerdo si sale hoy o mañana, hace bastante que no lo compro. Miro los estantes con libros y miro el libro que esta a medio leer sobre la radio en el velador junto a mi cama. Me doy cuenta que no he podido acabar ningún libro desde que termine a sangre fría de Capote. Un talento abismante. Pienso si algún día podré llegar a esa altura, pero últimamente mi fe en las palabras y en mi capacidad como narrador ha menguado a un nivel irrisorio. Antes sentía que las palabras me bombardeaban el cerebro con imágenes e ideas y terminaba por creer que podría hacer algo. Caminaba con aires de grandeza, sintiéndome especial, tocado por el don divino. Aunque aun, debo admitir, camino con la mirada altiva y con lo puños en alto, esperando el próximo asalto. Aunque sea derribado en el primero. Mi pequeña fe aun parece persistir. El fuego aun no se ha extinguido del todo.

jueves, septiembre 20, 2007

Escrito Prestado.

Hace un tiempo atrás leí un escrito de mi hermano que me gusto mucho y me gustaría enseñárselos en este post a ver que tal les parece. Sus blogs están linkeados en el mio:


Muestrale al sol tu ira

Ganarse la vida es perderla
Ganarse la vida esperderla (Lado B)

ELVIS ESTA VIVO

Miro a Elvis en la tele, la clásica cortina musical da el comienzo al show. Imagino que los aplausos son adictivos, algo tan simple como el contacto de las manos con alegría y admiración pueden ser la perdición, y esta claro, que es mejor recibir golpecitos en la espalda que unas buenas y merecidas patadas en el culo. Menos mal que no recibo aplausos, ni salgo a un escenario. No quiero que me vean gordo y viejo, no tiene que ver con la superficialidad, ni la banalidad del cuerpo, ni de la edad, aún soy joven. Tan aprendiz y tan sabio como siempre, neófito y erudito de las letras, escribo esto desde la experiencia, pero nunca he recibido aplausos, y no quiero escuchar que alguien me diga hasta donde podría haber llegado. Ahora anuncian la fecha de la muerte de Elvis, y afirman los mitos en torno al héroe, el rey, el ícono. Yo nunca he recibido aplausos, ni gritos, nunca he dado un autógrafo, nunca he perdido de esa forma, nunca he ganado en otras. El azar es un juego mágico y es por arte de magia que ocurren ciertas cosas, pero no creo que la magia sea un arte, sólo creo en el arte como expresión, que en su totalidad es sinónimo de vida, y no creo en la magia porque a menudo resulta un ejercicio barato de engaño. No se si soy mago o artista, pero estudie para ambos en las cátedras de la vida, y como dije antes, nunca he perdido de esa forma, aunque las formas cambian y se adaptan, al menos eso espero, acá sentado en mi cama con una botella de cerveza a un costado.

miércoles, septiembre 19, 2007

Casi nada que contar.

Tras lo ultimo, casi nada que contar. Últimamente no busco nada más que aplacar el cansancio que me aqueja. Los libros que hace un tiempo leía con placer y devoción religiosa, han quedado relegados a un segundo plano, ahora solo me dedico a comprarlos y a mirarlos, saboreando aun las palabras que se incrustaron alguna vez en mi memoria. Todo eso me tiene confundido, lo único que en verdad me gusta hacer es lanzar palabras, retenerlas en la memoria y vomitar mi propia mierda, pero de un tiempo a esta parte parece que ni eso puedo hacer, malgasto el poco tiempo que me va quedando en banalidades que no me llenan en lo absoluto. Pretendo pensar que es solo un momento, que vendrán días mejores en donde pueda volver a los lejanos quehaceres que me mantenían vivo. Ahora solo resta esperar a ver que pasa. Aunque se que esperar sin esforzarse en torcer todo esto no me llevara a ningún lugar y mi intención siempre ha sido avanzar, dar rienda suelta a las emociones que me sobrevienen he intentar con eso crear algo aunque tan solo me satisfaga a mi.

domingo, julio 22, 2007

Confesiones escupidas en el metro.

Aun resuenan tus palabras en mi cabeza después de la ultima llamada, tu voz adormilada, entristecida, se apodera de mis pensamientos confusos. Nada a esta altura parece estar sucediendo como alguna vez esperamos. Se que te has hastiado de mi y de todas las estupideces que comúnmente hablo. Nunca he querido que esto se acabe, que deje de girar, que deje de fluir. Pero en ocasiones tú crees que seria mejor lo contrario, detener todo esto y permitir que las cosas sigan en su habitual desenlace. Pero me niego a sufrir, me niego a pensar en un futuro inevitable, por lo menos por ahora, que he logrado estabilizar en parte, mis sentimientos de hostilidad hacia el mundo.

La música que más me gusta siempre ha sonado a nostalgia, a momentos nunca vividos, a sueños destrozados. Son esos sonidos los que me emocionan, los que me hacen vibrar. Y cuando camino por las calles o viajo en el metro, trato de sentir cada nota que resuena en mis oídos y que he hecho rodar voluntariamente en mi reproductor de música, que es en parte o mejor dicho, mi propia rutina de sanidad personal, algo que posteriormente quiero dejar plasmado en un libro de autoayuda con el titulo de “Las diez maneras de desentenderme de la realidad y rozar con el codo la felicidad.”

Y la tristeza viene siendo en mí un sentimiento recurrente que toma fuerza cada vez que me siento a mirar el vacio. Últimamente no he tenido tiempo para estar triste será porque no me he dado el espacio suficiente para mirar el vacio que viene siendo mi propio interior.

Ha vuelto nuevamente a mí, esta mañana, de camino al claustrofóbico encierro diario, esa sensación de pena avasalladora. Mientras iba sentado en el metro con la mirada distraída y ensimismada, los ojos se me llenaron de lágrimas y una pena existencial me golpeo sin más. Volví a la habitual sensación, conteniendo las lágrimas que esta vez querían salir sin un motivo aparente. Pensé que no volvería suceder, por lo menos por un tiempo, pero de todas formas surgió inesperadamente desde donde se había ocultado una pequeña temporada lejos de mí.

martes, junio 26, 2007

Carta a un desconocido.

Bueno antes que todo no me trates de usted, tengo 26 años, es decir, soy relativamente joven desde el punto de vista y lugar de donde se mire, de todas formas la edad no es algo de lo que me sienta motivado a hablar. En cuanto que te han gustado mis escritos debo agradecértelo, no muchos me leen y un mensaje de vez en cuando es motivante, aunque el arte no radica principalmente en los aplausos, pero de todas formas es un aliciente a seguir dándole a las letras como un poseso, aunque de poseído por el ímpetu de juntar palabras últimamente me he sentido algo distanciado, mas bien por pereza y falta de tiempo, aunque a este ultimo no hay que echarle para nada la culpa ya que horas, minutos y segundos desperdiciamos a raudales todos los días haciendo nada o casi nada. En relación a las canciones, que bueno que coincidamos en gustos, a mi me gustan un montón de canciones mas, quizás también te gusten a ti y de eso podemos hablar en otra ocasión si eso da para mas. Con respecto al nombre del blog, parte principalmente como un juego de palabras con una imagen. También una vez hablando con alguien no recuerdo muy bien con quien la verdad, la memoria a veces me juega malas pasadas, quise ponerle titulo a la fundación de mi propio partido político, algo con lo que sentirme reflejado, pero todo en dejo de broma, sin militancia ni organización, sin entusiasmo, sin creérmelo en lo absoluto. Aunque se que por mi personalidad lo de anarquista emerge con mas energía por sobre los otros dos conceptos, este domina y es en cierto sentido el eje de mis otras dos creencias. No se si lo explique a cabalidad pero en simples palabras, creo en Dios, no creo en la iglesia ni en sus representantes, ni acepto ninguna sumisión a lo que cualquier otro hombre menos dotado me imponga como camino de vida, creo en una religión particular netamente individual sin escalafones de nada y sin mediadores de ningún tipo. En esencia es eso, no se que mas agregar para sacarte de tu duda, incluso puede que ahora yo este mas confundido que tu al comienzo

viernes, marzo 30, 2007

No preguntes al polvo.

El polvo esta suspendido en el lugar, a diferencia de ti, que yaces casi imperceptible sobre el sofá, este se ha apoderado de todo, incluso de los rayos del sol que se cuelan por la cortina. El ambiente es grato en gran medida, pero me siento demasiado apenado y desdichado como para sentirme cómodo. Miro fijamente la pared como un maldito estúpido. Las lagrimas están a punto de brotar pero me contengo como un cobarde que no puede sobrellevar sus propios sentimientos. Escucho como el día interfiere con sus sonidos nuestra distraída presencia. Me miras y pareces no notar casi nada, salvo mi habitual indiferencia ante todo.

domingo, febrero 18, 2007

Líneas e ideas escuetas.

En la televisión están tocando el réquiem de Mozart. El cuarto a medio oscurecer da al ambiente un tono como de fin de mundo, trágico y sublime a la vez. Las sombras se proyectan y se recortan en el suelo y en las paredes. El ventilador algo deteriorado por una caída reciente, casi no se escucha y su brisa apenas se percibe. Y mientras escucho, me siento acomplejado frente a tanta genialidad. Un ser humano común queriendo sonar a grande. Juego con las palabras pero ni siquiera soy bueno en eso. Lo intento pero ninguna idea buena surge de esta cabeza podrida en tristeza, las ideas pasan balbuceantes y no las alcanzo a percibir nada. De mi inconsciente nada parece aflorar. Solo obsesiones, que no alcanzan nada más que para unas cuantas líneas e ideas escuetas.

domingo, enero 14, 2007

No preguntes.

No preguntes porque el cielo es tan gris y las mentiras están a flor de piel. No me pidas comprender todo ese fuego que arde en mí, lo único que se, es que me gustaría que alguna vez cesase. No me preguntes otra vez porque no puedo ser feliz, ni siquiera los pájaros lo entienden, respiran igual que yo sin entender casi nada. Yo no tengo respuestas a todas tus preguntas, ni siquiera tengo respuestas a mis propias dudas. No me cuestiones por que he dejado casi de creer, tampoco quiero que llores por eso, apenas puedo soportar mi propio llanto. No hay certeza en lo inesperado, y yo espero muy poco. Recuerdas cuando mirábamos las estrellas en las bancas de concreto, con los ojos llenos de lágrimas pensando en la inmensidad. Ahora esa sensación me aprisiona la garganta y no se esfuma, esta ahí, constante como los latidos del corazón que nos mantienen vivos. Se que las cosas que escribo ni siquiera te interesan y mucho menos te gustan, cuando te dedico mis palabras en bocas de otros, las oyes y te hastías de todo, y me dices que estoy loco, y a veces yo también lo creo. Y no aguantas mi tristeza y casi no soportas mis desvaríos y mis delirios de grandeza, pero me amas, y yo también a ti

martes, enero 09, 2007

6:30 AM

Desperté un tanto cansado mientras la alarma del celular sonaba estridente. Lentamente saqué la mano oculta en las frazadas y como un autómata corté el sonido que me parecía haber estado sonando por varios minutos, aunque tan sólo habían sido segundos. Me estiré. Permanecí con los ojos cerrados. No había nada que hacer. El tiempo transcurría implacable y todo seguía igual. Me sentía atrapado en una vorágine que convergía y se encerraba con barrotes de agonía sólo en mi cabeza, como un zumbido de miles de abejas que no me dejaban escapar.

Uno más.

No se lo que le habrá sucedido a aquel vagabundo, pero hace meses que no lo veo rondar por aquel lugar, nuca supe ni sabré jamás, que llevo a este hombre a la total derrota, a la total desesperación, pienso, en las tardes durante las cuales mato el tiempo leyendo sentado en la misma banca de siempre, que a veces creía, una idea loca por lo demás, era la misma que él utilizaba de lecho para sus adoloridos huesos, ¿Dónde estará? ahora que las noches son frías y las nubes destilan tristeza, el alcohol de los melancólicos como yo.